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Vino tinto ecológico envejecido en madera elaborado con las variedades autóctonas callet y fogoneu.
Producción 2.666 botellas.
Amplio en boca, equilibrado y con una astringencia que se va suavizando.
Vino Natural elaborado de un solo viñedo de Tinto fino plantado en suelos aluviales y calizos a más de 750 metros de altitud, en el extremo más oriental de la provincia de Valladolid.
Un vino de perfil rústico, con aromas a frutas y bayas terrosas y un toque especiado.
Producción 600 botellas.
Vino Natural elaborado solo con uvas de Garnacha seleccionadas de viñedos centenarios de Peñafiel y alrededores, ubicados en altura. Con el mínimo intervencionismo, sabroso, balsámico y largo.
Producción 650 botellas.
Vino Natural monovarietal de Tinto fino lo hace con el estilo ligeramente rústico, marca de la casa.
Su vinificación mínimamente intervencionista nos regala aromas de fruta confitada y una boca sabrosa, estructurada y con taninos maduros.
Producción 650 botellas.
Con una crianza de 6 meses en roble francés este tinto tiene aromas a fruta roja madura y notas animales. A medida que el vino se va abriendo gana matices y aromas. Muy agradable en boca.
Un vino de autor para saborear y dejar que se exprese.
Su identidad: “Cuidamos la uva, elaborando VINOS DE MÍNIMA INTERVENCIÓN, evitando procesos agresivos, para mantener intacta la identidad aromática de nuestra uva.
Este vino representa el carácter único y singular de cada añada de Bodegas Comenge. Se elabora a partir del coupage de 17 microparcelas de viña ecológica de la variedad tempranillo cuidadas con precisión. Dichas parcelas se encuentran entre Curiel de Duero y Pesquera, en laderas arcillosas y muy calizas, la zona de mayor calidad de uva de la Ribera del Duero, idónea para la maduración de esta singular y expresiva variedad.
El nuevo proyecto de la familia. Un vino sin sulfitos añadidos, vino natural.
Un vino elegante, donde se deja ver una materia prima de gran calidad y un punto óptimo de madurez.
Concentrado, sedoso pero potente, de un posgusto tostado y con notas de café. Sobrio y elegante recuerda a los vinos de Burdeos.
Vino potente, balsámico, maduro, untuoso y carnoso, cumpliendo con las señas de identidad de los vinos elaborados a partir de la variedad Monastrell de los viejos viñedos asentados en El Sequé.
